Un despertar con caricias nuevas

Siento la calidez de tu cuerpo desnudo rozar con el mío, tus manos sobre mis nalgas y tu pierna sobre mis caderas me van sacando de un sueño profundo; me siento arropada por tus brazos que me rodean, por tu pecho que me da un sitio para habitar. Cada beso tuyo me va dando la bienvenida a estos 25 años y la ternura de tus caricias van despertando mis ojos lentamente. 


Despejo mis párpados y logro ver tu rostro iluminado por completo, tus ojos cafés se llenan de tonalidades con los primeros rayos del sol. Tu sonrisa eleva por completo mi dopamina, mi sensación de estar en el lugar correcto y de las ansias de seguir entre tus brazos por más años. 


¡Me siento estúpidamente romántica y excitada!


Porque siento cómo tus dedos se hunden sobre mi espalda y navegan hasta mis nalgas para naufragar en mi vagina húmeda. Tu rostro se desfigura de la ternura a la sensualidad, tus labios se humedecen con mi saliva y tus besos prenden mi piel. 


Cada caricia en mi vientre, en mi abdomen, en mis senos me provoca un espasmo, una sensación de levitar y de plenitud constante. 


Siento cómo una nueva sensación recorre mi cuerpo. Haces que PI me acaricie, que recorra cada centímetro de la piel de mis senos, suave y constante. Descubro el placer de las caricias en mi pezón, son cada vez más y más excitantes. 


Siento cómo mi vulva también lo disfruta, siento cómo mi cerebro aprueba esta nueva sensación, cómo tú disfrutas verme excitada, ¡es increíble sentir las vibraciones en mi pezón! Es fantástico cómo logro tanta satisfacción. 


Desfiguro la cama, me retuerzo en tus brazos y me ahogo en tu pecho al sentir el punto de inflexión del placer. 


-¡Amo que me toques los pezones! ¡No pares! ¡Es tan intenso! ¡Qué rico! ¡Qué sexy! ¡Qué brutal es...! 


Mi rostro es otro y el tuyo también, no puedo controlar mi cuerpo, sus sensaciones, sus movimientos. ¡Es increíble! Me siento totalmente excitada, relajada y con ganas de continuar, pero ahora fuera de la cama… ¿Qué dices?


Por Bea

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