Para romper el ayuno

Encuentro las curvas que me mojan, las caricias que me reconfortan y las sensaciones que aumentan mi temperatura; siento mi cuerpo estremecerse con cada recuerdo de ella, de él, de su cuerpo, de sus besos, de su pene, de sus nalgas, de sus senos y de su vulva. Caen unas gotas de lubricante a mi cama, mi cuerpo siente gozo, placer con cada pequeña nueva sensación.

 

Mis manos juegan a multiplicarse entre mi clítoris, mis senos y mis piernas. Imagino y digo tu nombre, invoco tu boca en mi vulva, tus testículos entre mis labios y cada rincón de tu seductor cuerpo lo recreo para el éxtasis que me provocas con tus ganas de devorarme, comerme y... ¡gozarme!

 

Siento levitar mi cuerpo al llegar al clímax, siento el alivio de saberme gozada por mis manos, por mis dedos, por cada recuerdo de aquellos encuentros. Me muerdo los labios para silenciar los orgasmos mañaneros, esos que se acompañan de café y un panecito dulce... 

Por: Babea con Bea 

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