¡Hey meibi! Esto de no ser egoístas dentro de nuestras relaciones (de cualquier tipo) representa un enorme reto, pues al final, todo panorama nos es más fácil verlo desde nuestra propia perspectiva, por lo tanto, lograr una mirada más empática y respetuosa de lo que viven y sienten las personas con las que nos involucramos.
Pues cuesta conseguir ese delicado balance entre aquello que interiorizan y sienten lxs demás, con esto que entendemos y sentimos nosotrxs, es difícil, aunque no imposible...
El meollo del asunto está en considerar este concepto maravilloso llamado “RESPONSABILIDAD AFECTIVA”, ¿lo habías leído o escuchado en alguna otra parte? En caso de que no, quédate leyendo que te lo voy a explicar y, si ya lo conocías, de todas maneras te invito a repasarlo para que lo tengas presente en todo momento (jeje no te escapas).

Pues bien, ser RESPONSABLE AFECTIVAMENTE es igual a tener la suficiente conciencia y valor para hacernos cargo de lo que sentimos, de nuestras emociones y las acciones que llevamos a cabo en las relaciones que tenemos.
A ver, tomar responsabilidad con otras personas y con nosotrxs mismxs ¡es básico! Porque, además, hacer esto, traerá como consecuencia que sea mucho más sencillo el desarrollo de nuestra vida emocional y estaremos actuando de forma ética, honesta y no habrá malos rollos ni complicaciones innecesarias.
En otras palabras, tener responsabilidad afectiva es sinónimo de entender que lo que hacemos y decimos tendrá un impacto tanto en nuestra vida, como en la vida de las personas con las que nos relacionamos, así sea, algo de una noche o un rollo más duradero.
Aquí el tiempo no entra en cuestión, lo que definitivamente sí entra, son: la congruencia, el respeto, la sinceridad, el cuidado mutuo y la empatía. ¡Ojo! No estoy diciendo con todo esto que debemos hacernos cargo de las emociones de lxs demás, a ver validarlas sí, pero eso es una cosa y otra muy distinta el echarnos todo encima.
Es verdad que en ocasiones nos toca ceder un poco cuando nuestra pareja anda en un mal momento, pero, también recordemos que las relaciones maduras deben ser recíprocas y, cuando solo se da y no se recibe, llega un momento en el que la frustración, la tristeza, una sensación de vacío y el enojo toman protagonismo.
Así que, como pueden ver, todo se trata de cuidar ese delicado balance entre no llegar al punto de ser tan egoístas como para sólo ser capaces de ver nuestro lado, como tampoco el estar siempre al pendiente de la otra persona y olvidarnos de lo que nosotrxs necesitamos.

Pero bueno, volviendo al meollo del asunto, a continuación, enumero brevemente lo que sí es responsabilidad afectiva y también lo que no es para que puedas ejercerla lo mejor y más sanamente posible.
Aquí voy:

Todas las personas sentimos, deseamos, construimos y transitamos por esta vida con distintos objetivos, pero sin lugar a duda, uno de estos, es pasarlo lo mejor posible. Porque en efecto, la vida tiene sus altibajos y ahí los vamos resolviendo con las herramientas que poseemos, es por ello, que debemos ser responsables afectivamente, entender que no se trata solo de nosotrxs mismxs, pues, así como tenemos esta capacidad de sentir, también la tienen lxs demás.
Por tanto, a tratar a otrxs con la misma consideración, respeto, sinceridad, empatía y cariño, como quisiéramos ser tratadxs, eso sí, nunca olvidando lo que, por nuestra parte, también necesitamos nosotrxs…
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