¿QUÉ ES EL CONSENTIMIENTO Y CÓMO ESTABLECERLO?

“Sí” significa “sí”, “no” significa “no”. 
¿Por qué es eso tan difícil de entender?

 

Existen dos palabras cortas, fáciles de pronunciar y que son muy concisas dentro de nuestro vocabulario, son estas: sí y no. Las cuales son escenciales para entener el consentimiento. Son monosílabos muy sencillos que aprendemos desde muy tempranas edades.

Nuestra capacidad para decir y hacer conscientes tanto el “sí” como el “no”, la adquirimos entre aproximadamente los dos y tres años.  Así que, ya con tanto tiempo de pronunciarlas, pues, ¿dónde está la confusión? ¿Por qué pueden ser tan difíciles de comprender cuando las hemos usado toda la vida?

A ver, la palabra “sí” es un adverbio de afirmación, la utilizamos habitualmente para responder oraciones interrogativas, para contestar afirmativamente a lo preguntado o propuesto, por ejemplo: “¿quieres un chocolate? Sí, gracias”. Simple, ¿verdad? 

Por su parte la palabra “no” es un adverbio de negación, la usamos para contestar preguntas, como, por ejemplo: “¿deseas ir al cine esta noche? No, gracias, tengo otros planes”. ¿Dónde está la complicación? Porque yo, ¡es que no la veo!

Pues bien, por alguna razón, estas dos palabras no terminan de entenderse cuando hablamos sobre llevar al cabo o no una práctica sexual con alguien. Es como si hubiera un límite ahí medio desdibujado, difuso, que hace que en muchas ocasiones todo se malinterprete. Es por ello, que nunca está de más el hablar sobre el consentimiento sexual, porque como que ya va siendo hora de que todxs lo entendamos y ejerzamos con plena consciencia.

¿Qué es esto del consentimiento? 

(Pst, recuerda que aquí estamos tratando sobre lo relacionado a la sexualidad)

El consentimiento es un acuerdo mutuo entre lxs participantes para realizar cualquier práctica sexual. En otras palabras, “consentir” significa que se da la aprobación para ser partícipe en una actividad, o sea, “damos permiso” y por su parte “nos dan permiso”. Esto de consentir está increíble, porque permite establecer los propios límites y por supuesto, respetar los que plantee la pareja. 

El consentimiento en realidad es una herramienta que servirá para toda tu vida y se tiene que enseñar desde el momento en que una persona nace.

¿Qué debemos hacer para establecer un consentimiento?

Cuando por la razón que sea, no estemos muy clarxs sobre la situación en la que estamos o de la respuesta que nos dieron, pues tan sencillo como volver a preguntar. Lo diré de nuevo: “el que pregunta, no se equivoca”. Aquí va un ejemplo: “Oye, ¿te sientes a gusto como para seguir y tener sexo?” La persona dirá, “sí” o “no”. Punto. Y así, sin problema, se podrá seguir adelante, o de plano no. 

Adicionalmente, si notamos que la otra persona tiene dudas, jamás debemos presionar o insistir para que acceda, porque en una de esas lo hace, pero porque se siente “obligadx” o “comprometidx”. Recordemos SIEMPRE que de lo que se trata es que ambas partes gocen y disfruten de forma libre y consciente.

Lo repetiré, para que cualquier actividad sexual se pueda realizar:

¡todxs los participantes deben estar absolutamente de acuerdo!

Descripción y características del consentimiento sexual

Se otorga de manera LIBRE.

Una persona brinda el consentimiento sin que existan:

-Presión

-Manipulación

-Influencia de alguna sustancia que entorpezca el juicio como drogas, alcohol, etc. Aquí es importante recalcar que, no por el hecho que la persona con la que estamos esté tomada o drogada, podemos tocarlx, besarlx o hacerle alguna otra cosa. Tengamos en consideración que esa persona no está en condiciones de tomar decisiones de una forma clara, libre y con conciencia, pues su juicio está nublado por las sustancias.

Es totalmente específico.

A ver, que se haya aceptado “algo”, por ejemplo, esto de agarrarse a los besos encerradxs en la habitación, no quiere decir que necesariamente se harán otras prácticas o que todo se puede. meibis, no olvidemos, preguntar si queremos hacer “x” o “y”, es decir, “no demos por hecho” que ya “entrados en materia” todo se vale.

Es entusiasta y recíproco.

A la hora de realizar cualquier actividad sexual, uno de los objetivos es hacer cosas que todxs lxs participantes desean y disfrutan. Por lo tanto, debemos asegurarnos que las intenciones y expectativas sobre el encuentro sexual de ambas partes coincidan. Es por ello, que la comunicación es básica, así que nada de tener vergüenza por preguntar y entablar una conversación para tener claridad y acordar los detalles de las prácticas que se llevarán a cabo.

Es informado.

El consentimiento sólo puede y debe darse, una vez que se conoce toda la información sobre lo que se hará. Un ejemplo es, si para tener relaciones sexuales con penetración, se acordó que durante todo el tiempo se usaría condón y luego, sin que una de las partes se dé cuenta, la otra persona se lo quita de forma deliberada y sin avisar, pues no hubo consentimiento al 100%. 

Es reversible.

Las personas pueden en cualquier momento cambiar de opinión sobre lo que desean hacer. No importa si esta práctica la hicieron antes, si en este instante no hay comodidad para realizar “x” cosa y, se está comentando claramente que “no”, se deben respetar los límites.

Un par de cosas extras que debemos considerar en el consentimiento

Evitemos encuentros con parejas que estén en un estado vulnerable, como, por ejemplo:

-cuando se ve claramente que la capacidad física o mental de la persona para tomar decisiones relacionadas a la sexualidad se ve limitada.

-cuando la persona no tiene edad legal para consentir y esto, sin importar cuán entusiasta parezca para hacerlo. Recordemos, relaciones sexuales con menores es igual a abuso sexual.

-cuando la persona se encuentra en estado de intoxicación provocado por alguna sustancia (alcohol o drogas).

-cuando la persona está dormida.

Estas son algunas preguntas para asegurarnos que sí nos otorgaron el consentimiento y que vamos por buen camino:

- ¿Sigo? ¿Deseas que continúe?

- ¿Quieres que haga “x”?

- ¿Te gustaría…? 

- ¿Puedo…?

- Con toda confianza si algo de lo que estamos haciendo no te gusta, por favor dime que pare.

meibis, recordemos:

Todxs las personas tenemos el derecho y la libertad de decidir qué sí y qué no. Usar el consentimiento crea un entorno sexual seguro y placentero para quienes están interactuando. 

Obtener el consentimiento es imprescindible porque su ausencia significa violación, agresión sexual o violencia doméstica y todos estos delitos son penados por la ley.

Tener comunicación clara con la pareja sexual sobre lo que se quiere y lo que no, debería ser tarea sencilla, nadie tiene por qué ofenderse por hablar de este asunto. Y si una de las partes se molesta, pues ahí hay una enorme bandera roja agitándose, ¿o no?

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