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Si creías que lo sabías todo sobre el orgasmo, prepárate para un viaje que volará tu mente (y otros músculos). Aquí no guardamos nada: desvelaremos los secretos mejor guardados, desmontaremos mitos y te daremos las claves para que cada “¡OH!” sea un auténtico festival de sensaciones.

El orgasmo femenino es una respuesta neurofisiológica que combina sensaciones físicas, psicológicas y emocionales. Es la orquesta de placer mejor sincronizada entre tu cerebro, tu sistema nervioso y tu cuerpo, al menos es así como me gusta describirlo por todas las sensaciones que tu cuerpo llega a sentir en el éxtasis.
De los retos más grandes en la Educación Sexual es describir (como un recetario) los pasos para tener un orgasmo y cómo “es” que se “debe” sentir uno. Y adivinen qué, meibis, no se puede hacer esto. Pues cada cuerpo es diferente y cada orgasmo llega y se siente de forma diferente, pero si en algo se parecen todos los orgasmos, es que se sienten deliciosos.
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En la antigua Grecia, el orgasmo femenino se vinculaba a teorías reproductivas. Hipócrates y Galeno creían que las mujeres necesitaban alcanzar el orgasmo para concebir (Hanson, 2008). Sin embargo, este enfoque se centraba más en la procreación que en el placer.
Durante la Edad Media, la influencia de la Iglesia llevó a demonizar el placer sexual. Las discusiones sobre el orgasmo femenino prácticamente desaparecieron, y las mujeres que expresaban su sexualidad eran estigmatizadas (Laqueur, 1990).
El orgasmo femenino fue patologizado bajo el concepto de "histeria femenina". Los médicos utilizaban masajes pélvicos como tratamiento, lo que eventualmente llevó a la invención del vibrador (Maines, 1999).
La revolución sexual de los años 60 marcó un punto de inflexión. Investigadores como Masters y Johnson (1966) y Helen O’Connell (1998) comenzaron a estudiar el orgasmo femenino desde una perspectiva científica, desmitificando muchas creencias erróneas.
Aunque se habla de "tipos" de orgasmos (clitoriano, vaginal, mixto), todos tienen un origen común: el CEREBRO. La estimulación de diferentes partes del cuerpo envía señales al sistema nervioso central, donde se genera la experiencia del orgasmo. Por lo tanto, puedes tener un orgasmo estimulado cualquier parte de tu cuerpo, como en tu clítoris, vagina, clit y vagina el mismo tiempo, ano, pezones ¡incluso tener orgasmos solo imaginando una fantasía! (Como un orgasmo mientras duermes).

Falso. Helen O’Connell (1998) demostró que el clítoris tiene extensiones internas que contribuyen al placer vaginal. Ambos orgasmos son válidos y no jerarquizables.
Falso. Solo el 20-30% de las mujeres logran el orgasmo exclusivamente con penetración (Herbenick et al., 2010).
Aunque el orgasmo es una parte importante del placer sexual, muchas mujeres disfrutan del sexo sin alcanzarlo. El placer es multifacético.
Esto se debe en gran parte a la falta de educación sexual y a la "brecha orgásmica". Con la estimulación adecuada, el orgasmo femenino no es inherentemente más difícil.

Describir cómo se siente un orgasmo es subjetivo, pero algunos síntomas comunes incluyen:
Cada persona lo experimenta de manera distinta, influenciada por factores físicos y emocionales. Conoce como la comunidad de meibi siente un orgasmo en nuestro, descubre AQUÍ sus respuestas.

La "brecha orgásmica" se refiere a la disparidad en la frecuencia con la que hombres y mujeres experimentan orgasmos durante encuentros sexuales heterosexuales. Según Frederick et al. (2017), el 91% de los hombres alcanza el orgasmo en comparación con solo el 63% de las mujeres.
Causas principales:
Reducir la brecha orgásmica requiere educación, comunicación y un cambio en las narrativas culturales sobre el sexo.
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El orgasmo femenino no solo es una experiencia de placer, sino también una manifestación de empoderamiento y bienestar sexual. Al entender su complejidad y eliminar los mitos que lo rodean, podemos avanzar hacia una sexualidad más plena y equitativa.