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Si amas los bailes, los corsets y el drama de Bridgerton, prepárate para el plot twist que no sale en pantalla: las ITS estaban FUERTÍSIMAS en Londres durante el Período Regencia.
Y sí… la pregunta incómoda pero deliciosa es: ¿Benedict Bridgerton probablemente tuvo sífilis? Mmm… estadísticamente, no sería raro.
Durante el Período Regencia (principios del siglo XIX), Londres era una mezcla intensa de:
Alta sociedad obsesionada con la reputación
Vida nocturna secreta
Burdeles elegantes
Y muchísima desinformación sobre salud sexual
Historiadores estiman que 1 de cada 5 londinenses habría tenido sífilis antes de los 35 años. Y los contagios de gonorrea y clamidia eran todavía más comunes. O sea… entre tanto vals y tanta mirada intensa, había bastante bacteria rondando.
Sí… pero no como los conoces hoy.
Los preservativos existían, pero:
Eran caros
Solo accesibles para hombres con dinero
Hechos con intestino de oveja o cabra
Se encurtían, se cosían y hasta se perfumaban
Algunos los llamaban con burla “abrigo de montar inglés”. ¿Protegían? Más o menos. Reducían riesgos, pero no eran infalibles. Dato curioso: la mayoría de las personas no los usaba para prevenir enfermedades, sino para evitar embarazos “inconvenientes”.
Aquí viene lo fuerte.
El tratamiento estrella era: mercurio.
Pastillas con mercurio
Ungüentos
Vapores
Incluso aplicaciones directas en los genitales
Sí. Mercurio. Un metal tóxico, de hecho, había un dicho popular: “Una noche con Venus, una vida con Mercurio.” Porque el tratamiento podía ser tan peligroso como la enfermedad.
Lo fascinante es el contraste: En Bridgerton vemos:
Vestidos perfectos
Bailes impecables
Romance épico
Pero en la vida real había:
ITS sin cura efectiva (hasta el siglo XX)
Estigma brutal
Tratamientos dolorosos
Casi nula educación sexual
Hoy sabemos que:
Las ITS no son “castigo moral”
Se previenen con preservativo
Se detectan con pruebas
Muchas tienen tratamiento
Y hablar de sexualidad salva vidas
Lo que en la Regencia era secreto y vergüenza, hoy puede ser conversación y autocuidado.
Y eso, honestamente, es muchísimo más sexy que cualquier baile en un salón iluminado por velas.
Si la Regencia te enseñó algo, que sea esto: El deseo siempre ha existido. La diferencia está en cómo lo cuidamos. Y ahora dime…
Si hubieras vivido en 1815, ¿habrías sido inocente debutante… o caos romántico con “abrigo inglés” en el bolsillo? 😏