Bien dicen por ahí dicen que en gustos se rompen géneros, y claro que esto también aplica en el ámbito sexual. La sexualidad puede expresarse en cientos de formas diferentes y todas son válidas. Una de ellas es el petting.
El petting nació en los 70, y proviene del verbo en inglés ‘to pet’. Hace referencia a las caricias íntimas sin que haya penetración, con el objetivo de incrementar la excitación sexual entre la pareja. Aunque en realidad puede sumar bastantes más beneficios.
Puede incluir un amplio repertorio de caricias seductoras como besos apasionados, roces sensuales, desenfrenados, cuerpo con cuerpo, con o sin ropa, miradas seductoras y provocativas, la masturbación y sexo oral. Básicamente la única regla es cero penetración vaginal o anal.

Se definen tres tipos o grados de petting, de acuerdo al nivel de intimidad que impliquen:
Grado I
En esta etapa las personas que lo están practicando se limitan a darse la mano, abrazarse y darse algunos besos.
Grado II
Aquí las personas dan un paso más e introducen caricias de tipo más íntimo. Estas caricias se realizan siempre sobre la ropa y en algunos casos las personas pueden llegar incluso a imitar el coito.
Grado III
Por último, la pareja puede dar un paso más y realizar las caricias sexuales por debajo de la ropa. En esta opción el petting incluye desde acariciar abajo de la ropa, realizar las caricias estando totalmente desnudos, hasta practicar sexo oral o turnarse para masturbar a la otra persona.

Practicar el petting tiene sus ventajas, sin tener que competir con otras prácticas sexuales para saber cuál es mejor que otra. En realidad, cada una tendrá su valor de acuerdo a lo que cada uno considere.
Y tú, meibi, ¿alguna vez practicaste el petting sin saber que tenía una palabra que lo definía?
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