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La tarde se aleja, el cielo está gris, sentado en la arena, escribo tu nombre otra vez…
meibi: Eyyyyyy, no, no. No escribas su nombre otra vez, espera.
En este meibi.talk te vamos a dar unas recomendaciones que puedes aplicar desde ya, si estás en el proceso de superar a tu ex, así que pon atención y sigue las siguientes recomendaciones.
Ok, meibis; cuando nos enfrentamos a una pérdida, como lo puede ser terminar con nuestra pareja, empezaremos a vivir una etapa cuyo nombre es: duelo.
Y los duelos hay que vivirlos, de hecho es sano pasar por ellos, porque negarlos podría ser contraproducente.
Incluso meibis, se hizo un estudio en la UNAM, en donde se pudo ver que, un duelo amoroso, puede llegar a ser más difícil de superar, que un duelo de una muerte.
A los duelos hay que darles la bienvenida e intentar vivirlos de la manera más sana posible.
Recuerden también que en la psicología ningún proceso de “sanación” o de sentirte mejor, es lineal. Los procesos tienden a tener subidas y bajadas, así que sé paciente con tus procesos.
Y el duelo suele estar acompañado de unas fases, por las cuales, la gran mayoría de personas tenemos que pasar, acá te las contamos.
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¿Qué habrá pasado? ¿En qué momento se fue todo a la m*erda? ¿Qué pude haber hecho mejor? Es entonces que nos invade un sentimiento de culpa y de tristeza. Y tu mente juega a torturarte con los “hubiera” y los “¿por qué?”.
Claramente, meibis; cada persona vivirá sus duelos muy de acuerdo a la personalidad y forma de ser de cada uno. También dependerá de la relación que llevaban o incluso el tiempo que tenían juntxs.
Pero que sepas que vivir un duelo no tiene nada de malo, y estar triste a ratos claramente es normal y está bien, pues oye, estás viviendo una ruptura, sé paciente y empática con tu persona y abraza tus procesos.
Nos parecía importante que conocieras las etapas de los duelos amorosos, para que no te caigan de sorpresa y puedas entender que a veces es normal sentirse de ciertas formas.
Puede ser de muchísimas maneras: gritando, dibujando, escribiendo, contárselo a tu mejor amiga, bailando, no lo sé. Pero, saca lo más que puedas, no te quedes cosas por dentro que puedan causar daño.
Intenta concentrar tu energía en el presente, en lo que sigue, en salir adelante. No te castigues con los famosos “hubieras”: ¿Qué hubiera pasado si…?
Ponerte en movimiento te ayudará a algo tan simple como: distraerte. Acepta ese cafecito con tu amiga, sal a hacer ejercicio, inscríbete a un cursito, ¡levántate del sofá o de la cama!
A ver, un encerrón a echarte y cucharearte tu helado en una noche de pelis
tristes, no pasa nada. Pero que se empiece a hacer costumbre y quedarte ahí sin avanzar, ahí sí sería algo negativo. Al igual que una buena borrachera o consumir cualquier sustancia.
¡Así que atentos en esta situación!
Tus amiguis son super importantes, y un lugar super sano en donde puedes expresarte, sacar tus frustraciones, desahogarte… así que aprovecha, para eso son :) .
También si tu familia representa para ti un lugar seguro, no te olvides de ellos, pueden ser también excelentes compañías. Recuerda que no estás solx y los problemas los puedes superar de la mano de tu gente cercana.
Cuando recordamos algo de nuestras exparejas, empezamos a idealizar, y es que la mente es canija, “nunca voy a encontrar a alguien como ellx”, bla bla bla. Los recuerdos empiezan a ser una especie de autoengaño el cual alimenta nuestro imaginario y se nos olvida las verdaderas razones por las cuales nuestra relación terminó. Muy atentos también aquí, meibis.
Esas son algunas de las recomendaciones que te dejamos, eso sí, sólo tú sabes qué te hace bien, pero identifica qué te puede estar haciendo mal, o qué situaciones te está metiendo en un callejón sin salida, en donde todo se repite.
Estar tristes y recordar buenos momentos no tiene nada de malo, incluso podemos ya haber superado a nuestras ex parejas y aún así a veces pensar en ellas. No pasa nada. Pero no nos podemos quedar atorados ahí, no podemos vivir del recuerdo o del pasado. Hay que avanzar y seguir moviéndonos, porque estamos seguros que la vida nos depara cosas mejores, meibis; ¿están de acuerdo?
¡Así que, neeeeeeext!
Por Roberto Levy, educador sexual