¿Te ha pasado que alguien te parece guapo, interesante o buena onda… pero no necesariamente te dan ganas de algo sexual con esa persona?
O tal vez tus amistades dicen cosas como “me lo/la daría” a los cinco minutos de conocer a alguien y tú estás como: ¿pero cómo saben tan rápido?
Bueno, puede que simplemente vivas la atracción sexual de una forma distinta. Y una posibilidad es la demisexualidad.
La demisexualidad es una orientación dentro del espectro asexual en la que una persona puede sentir atracción sexual, pero generalmente esta aparece después de formar un vínculo emocional, confianza o conexión significativa.
Ojo: no significa que una persona demisexual “no tenga deseo”, “sea fría” o “no le guste el sexo”. Significa que la atracción sexual no suele aparecer solo por ver a alguien atractivo.
Para muchas personas demisexuales, primero tiene que existir algo más: intimidad, confianza, cariño, admiración, conexión o seguridad.
A veces se confunde la demisexualidad con frases tipo:
“Es que yo no me meto con cualquiera.”
“Es que necesito conocer bien a la persona.”
“Es que soy muy selectivx.”
Y aunque puede parecerse, no es exactamente lo mismo.
La demisexualidad no se trata de una decisión moral, de “portarse bien” o de esperar por valores personales. Se trata de cómo aparece —o no aparece— la atracción sexual.
Una persona puede querer tener sexo, tener fantasías, masturbarse o disfrutar muchísimo su sexualidad, pero no sentir atracción sexual hacia alguien hasta que existe una conexión emocional importante.
No es un diagnóstico ni un test oficial, pero quizá te hace sentido si:
Sí. La demisexualidad suele considerarse parte del espectro asexual, porque tiene que ver con experimentar atracción sexual de manera menos frecuente, más específica o bajo ciertas condiciones.
Pero esto no significa que todas las personas demisexuales sean iguales. Algunas tienen relaciones sexuales con frecuencia, otras poco, otras disfrutan mucho el erotismo y otras no tanto.
Como en toda orientación, hay matices.
También puede ser.
No toda persona que necesita confianza para tener sexo es demisexual. Hay personas alosexuales —es decir, personas que sí sienten atracción sexual de forma más frecuente o inmediata— que aun así prefieren esperar, conocer mejor a alguien o sentirse emocionalmente seguras antes de tener sexo.
La diferencia está en esto:
Una cosa es sentir atracción sexual pero decidir esperar.
Otra cosa es no sentir atracción sexual hasta que aparece un vínculo.
Podría ser, si la palabra te ayuda a entenderte mejor.
Y si no, tampoco pasa nada. Las etiquetas no están para encerrarnos, sino para darnos lenguaje. A veces encontrar una palabra para lo que sentimos puede ser muy liberador.
La demisexualidad no es rareza, inmadurez ni miedo al sexo.
Es una forma válida de vivir el deseo.
Porque no todas las personas desean igual.
Y eso también está bien.