🌟📦¡Envío GRATIS en compras +$799!🌟📦
Aunque a menudo ocurren al mismo tiempo, la eyaculación y el orgasmo son procesos distintos. El orgasmo es la experiencia subjetiva y física de placer intenso que ocurre en la fase final de la respuesta sexual; la eyaculación es la expulsión de fluidos desde el aparato reproductor a través de la uretra o de las glándulas asociadas. Puedes tener un orgasmo sin eyaculación, y eyacular sin llegar a experimentar un orgasmo. Entender la diferencia no solo rompe mitos, también abre puertas a nuevas formas de exploración sexual.
El orgasmo es una experiencia compleja que involucra:
Contracciones musculares rítmicas (suelo pélvico, músculos perineales, zona anal).
Cambios neuroquímicos: liberación de dopamina, oxitocina, endorfinas y opioides endógenos que generan euforia, relajación y conexión emocional.
Procesamiento cerebral en redes de recompensa y placer que hacen que esa respuesta física se perciba como un clímax.
El orgasmo no depende necesariamente de que haya fluidos de por medio: es una experiencia neuromuscular y sensorial.
Aquí es donde suele haber más confusión, y donde la anatomía hace que la experiencia sea diferente según el tipo de genitales:
Ocurre en dos fases:
Emisión: los fluidos (mezcla de espermatozoides y secreciones de la próstata y vesículas seminales) se desplazan hacia la uretra prostática.
Expulsión: contracciones musculares impulsan el semen hacia el exterior a través de la uretra.
Está controlada por reflejos nerviosos (simpático y somático) y suele ir acompañada de orgasmo, pero no siempre.
Conocida como eyaculación femenina o eyaculación de vulva, ocurre cuando las glándulas parauretrales (de Skene) y otras estructuras liberan fluidos a través de la uretra.
Este fluido puede ser:
Eyaculación propiamente dicha: secreción lechosa o blanquecina proveniente de las glándulas de Skene.
Expulsión de grandes volúmenes (squirting): líquido claro en su mayoría compuesto por agua y urea proveniente de la vejiga, mezclado en menor proporción con secreciones glandulares.
También puede acompañar al orgasmo, pero hay personas que expulsan fluidos sin la vivencia subjetiva de clímax.
Posible en todas las anatomías. Puede ocurrir de forma espontánea, por cambios hormonales, tras ciertas cirugías o con técnicas de control eyaculatorio.
El placer y las contracciones musculares están presentes, pero no hay expulsión de fluidos.
Posible en cualquier genitalidad. Puede deberse a reflejos mecánicos, estimulación intensa, cambios neurológicos o medicamentos.
Hay expulsión de fluidos pero sin la sensación subjetiva de clímax.
Rompe mitos: No todo lo que expulsa fluidos es un orgasmo, y no todos los orgasmos implican eyaculación.
Exploración del placer: Saber que son procesos separados permite experimentar con más control, prolongar encuentros y conocer nuevas sensaciones.
Salud sexual: Cambios en la relación entre ambos pueden ser señales de que algo necesita atención médica.
“Orgasmo y eyaculación siempre van juntos” → No, la fisiología demuestra que pueden ocurrir por separado.
“Si no eyaculas, no disfrutaste” → El placer no se mide en fluidos.
“Solo las personas con pene eyaculan” → Las anatomías con vulva también pueden eyacular, aunque la composición y el volumen sean distintos.
Practicar pausas y cambios de ritmo para identificar la diferencia entre la sensación de clímax y el reflejo eyaculatorio.
Usar estimulación variada (externa, interna, combinada) y notar cómo responde el cuerpo.
Experimentar con juguetes y técnicas de suelo pélvico para ganar conciencia corporal.
Disfrutar del viaje, no solo del “momento final”.
Orgasmo y eyaculación son vecinos cercanos, pero no son lo mismo. Saber diferenciarlos es clave para entender tu cuerpo, comunicar lo que sientes y explorar el placer más allá de los mitos. Sea con vulva o con pene, lo importante es vivirlo desde la curiosidad, el consentimiento y el disfrute sin guiones preestablecidos.