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Spoiler: no es un beso (y tampoco necesitas haber ido a Singapur). Es una técnica sexual que se volvió famosa porque tiene un ingrediente muy poderoso: los músculos internos.
Y cuando aprendes a usarlos… ufff. Se siente diferente para ti, para la otra persona, para el universo entero.
El “Beso de Singapur” es un nombre popular para una técnica donde se usan contracciones del piso pélvico (los músculos internos alrededor de la v*gina) para generar presión rítmica durante la penetración.
En palabras simples y cero científicas: es como hacer un “abrazo” interno… pero con intención 😮💨

Porque mezcla dos cosas que suenan muy intensas cuando están juntas:
Control (tú decides el ritmo, la fuerza, cuándo sí, cuándo no)
Sensación (para muchas personas se siente más “apretado”, más presente, más WOW)
Y también porque, seamos honestas, el nombre es una joya de marketing. “Beso de Singapur” suena a cóctel caro y travesura fina.
❌ No es “apretar duro”.
❌ No es “aguantar pipí”.
❌ No es “hacerlo para complacer”.
✅ Es conectar con tu piso pélvico para sentir más, tener más control, y disfrutar desde tu cuerpo.
Si lo haces con fuerza y sin técnica, puede sentirse incómodo o cansarte. La idea es que sea sensual, suave y consciente.
El piso pélvico es el grupo muscular que usas cuando:
Cortas el chorrito de pipí (solo como referencia, no como entrenamiento).
Evitas que se salga un gas 😂.
Haces una contracción interna tipo “sube y sostén”.
Si nunca lo has ubicado, tranqui: nadie nació sabiendo. Se aprende.

Acuéstate o siéntate cómoda. Respira profundo. Piensa en tu pelvis como un elevador: sube suavito (contracción) y baja suavito (relajación).
Haz esto:
Contrae 1 segundo.
Suelta 2 segundos.
Repite 10 veces.
El objetivo es que se sienta fácil, no como abdominales del infierno.
Esto funciona mejor con excitación (porque el cuerpo ya está “en modo sexy”). Puedes probarlo:
Durante masturbación.
Con un juguete.
O en el sexo… pero sin obsesionarte con “hacer la técnica perfecta”.

La idea es que, durante la penetración, puedas hacer contracciones suaves y rítmicas (tipo pulsitos) para crear sensación. Piensa en esto como un baile, no una prueba olímpica,un “te siento”, no un “tengo que apretar”.
Y un tip: para muchas personas funciona rico cuando lo hacen en pausas (cuando están quietxs) o en momentos lentos.
Además de que puede sentirse delicioso, entrenar piso pélvico tiene beneficios súper top:
Más conexión con tu cuerpo.
Más control (también para orgasmos).
Mejor tono muscular y conciencia interna.
Apoyo a salud pélvica (ej. postparto, edad, etc.).
O sea: no es solo “una técnica para el sexo”, es una herramienta de autocuidado corporal.
“¿Y si no puedo?” Puedes. Solo que quizá no hoy. Esto se entrena como cualquier músculo.
“¿Esto es lo mismo que Kegels?” Se parece, pero no siempre es lo mismo. Mucha gente hace Kegels mal (solo contrae y nunca relaja). Aquí buscamos control + relajación.
“¿Sirve si no me gusta la penetración?” Sí, porque el piso pélvico se usa en un montón de placer: estimulación externa, orgasmos, sensibilidad, etc.
El Beso de Singapur no es para “ser mejor en la cama”. Es para sentir más, para descubrir una parte de ti que nadie te enseñó a usar, y para que tu placer no dependa de suerte.
Porque cuando conoces tu cuerpo… ya no estás improvisando. Estás jugando con ventaja 😏✨