LOS CELOS NO SON BUENOS, NI MALOS

Los celos no son buenos, pero tampoco malos, todo está en cómo los gestionamos.

La realidad es que los celos son una emoción que, muy probablemente, experimentamos alguna vez en nuestras vidas, la gran mayoría de las personas, nos veremos en un reto y conflicto, de qué hacer o cómo actuar ante ellos.

Y, ¡no mames!, con las historias loquísimas que hemos escuchado (o hecho) por un momento de celos, pareciera que una nube se apoderara de nuestra cabeza y tomáramos decisiones raras, diferentes, impulsivas e irracionales.

¡Pero eso es justo lo que no debe de pasar!, lo ideal es identificarlos y actuar de una manera sana.

Antoni Bolinches, quien es licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación y Psicólogo Especialista, experto en Intervención Celotipia en terapia de pareja; define los celos como: el síndrome psicofísico, asociado al miedo a perder al sujeto amoroso, que se manifiestan en forma de ansiedad, agresividad, tensión, angustia y otras somatizaciones varias.

Me cela, porque me ama.

Un pensamiento muy arraigado de nuestra sociedad en torno a los celos, porque creemos que son parte “normal” del amor y que, sin estos, la otra persona no se interesa por mí o no me quiere.

Incluso, aún romantizamos estas “hazañas heroicas” de lo que alguien puede hacer por celos: “¡Wow, cuánto la ama y lucha por ella!”.

Lamentablemente, este pensamiento permea mucho en las relaciones de pareja actuales, tan natural y arraigado que es difícil detectarlo como algo negativo.

(Por cierto, si quieres saber qué pasa en tu cerebro cuando te enamoras, lee este meibi.talk)

¿Y cuándo podríamos decir que los celos son patológicos?

Según el Centro de Psicología de Madrid, los celos se convierten en una patología cuando una persona vive en un grado excesivo de preocupación con respecto a que la pareja pueda recurrir a una infidelidad, afectando así, la calidad de vida y de relación en la pareja, provocando un intenso sufrimiento en la persona que cela, llegando a alterar tanto el cuerpo (factores físicos) como nuestro sentir.

Los celos pueden llegar a ser tan patológicos que una persona puede modificar su día entero con tal de espiar las rutinas diarias de su pareja, o revisar compulsivamente cada mensaje o interacción en redes sociales, o en peores situaciones, privar de la libertad a la persona (“no te dejo salir”, etc.) y un grado máximo de celotipia: la muerte.

¿Cómo gestionar los celos de una manera sana?

1.           Reconócelos: cuando reconocemos una emoción, nos ayuda a empezar a identificarla y conocerla mejor, por ejemplo: ¿En qué parte de mi cuerpo se me está manifestando? ¿Qué cambios estoy sintiendo? Reconocerlos nos ayuda a controlarlos, es importante ponerle nombre a lo que estamos sintiendo para poder delimitarlo.

2.   Pausa y Respira: Con esto nos referimos a que hagas una pausa y no reacciones de manera impulsiva, intenta ver en primer lugar si estás magnificando una señal, si lo que estás pensando en tu cabeza realmente está pasando o es un escenario catastrófico.

Poder ponerle un stop a lo que estás sintiendo y analizar la situación, te ayudará a no reaccionar desde la impulsividad.

3.           Atiéndelo desde un lugar sano: Busca el momento para exteriorizar, ya que hay muchísimas formas de abordarlo, que no involucran agresiones o algún tipo de violencia.

(La comunicación es la clave del éxito en una pareja, leer más)

Todo esto nos permite alejarnos de un escenario violento y poder asumirlo desde un espacio más sano, desde el amor y no desde el odio. Recuerda que sentir celos no tiene nada de malo, sino el cómo los abordamos y cómo los transmitimos a nuestra pareja.

Podemos ser asertivos y en un momento de empatía decirle: “Oye, aquella vez me sentí un poco (así y asá)”, para que juntos puedan llegar a un acuerdo o una solución.

Pero qué diferente es eso a: Golpear una pared, no dormir por checar sus redes, golpear al amigo con quien creías que te ponían el cuerno, entre muchas otras reacciones muy neuróticas de una persona que, en definitiva, necesita de una madurez emocional para tomar mejores decisiones.

Todo esto suena fácil, pero sin duda, se necesitará de mucha deconstrucción, ya que los celos están muy arraigados en nuestra sociedad.

Recuerda que siempre puedes apoyarte de ayuda profesional para una mejor gestión de tus emociones y en este caso: los celos.

Con el fin de que la siguientes veces que aparezcan en tu vida, sepas cómo actuar desde un lugar sano y seguro. :)

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