¿A ti cómo te afectó el mito de la virginidad?

¡Di no al mito de la virginidad!

Cierto es que muchas son las cosas que admitimos en nuestras vidas que no tuvimos oportunidad de escoger, por ejemplo, tú no escogiste el idioma que hablas, ni tu religión, tus valores, es más, no escogiste ni tu nombre, pues hasta eso ya estaba decidido desde antes de tu nacimiento. Si lo piensas, eso de elegir tus propias creencias pues también se puede poner en duda, ¿la razón? Desde niñxs mamamos la información desde el seno de nuestro hogar, así, lo que aprendimos de primera mano, vino de lxs adultxs que teníamos alrededor. Y sí, todo aquello que nos decían de alguna forma era ley, hasta que crecemos y empezamos a cuestionarlo todo. Y, ¡menos mal!, porque de otra forma seguiríamos creyendo mitos absurdos como este de “la virginidad”.

La virginidad es una idea que yo desearía olvidar, pero no puedo negar que tanto a mí, como a muchas otras personas que conozco, esta creencia nos causó un enorme impacto. Si yo hubiera sabido en mi más tierna adolescencia, que este concepto es pura desinformación, seguramente mi desarrollo sexual hubiera sido más sano, pues debido a este pensamiento, cualquier cosa que se aproximara al placer sexual, tocar el cuerpo o un roce con alguien más, significaban culpa y autodesprecio.

Por eso hoy meibis, quiero hablarles de esto de la manera más franca posible, porque la idea es que, de boca en boca, terminemos de una vez y por todas con esta manera de pensar que sólo trae consigo inseguridades, dolor y hasta en casos más graves, disfunciones sexuales.

Desgraciadamente, aún en nuestros días este mito de la virginidad sigue teniendo influencia y, una de tantas ideas que se le relacionan, es que la primera relación sexual con penetración debe doler y provocar un abundante sangrado debido a la rotura del famoso himen. La realidad es que en las primeras relaciones sexuales con penetración puede haber sangrado, pero no porque esto deba ser así, sino por otras razones como: desinformación respecto a la respuesta sexual humana, falta de experiencia de lxs amantes, la urgencia de penetrar o prisa por realizar el coito sin esperar a que la persona con vulva lubrique y esté lista, mala comunicación entre la pareja, etc. Entonces, todo esto, provoca para muchas personas que su primer encuentro sexual, sea un mal recuerdo.

Respecto al himen, ¡ay el himen! O sea, en muchas personas con vulva, el himen jamás ha sido o será protagonista, esto porque existen distintos tipos y, además es una membrana elástica, lo que significa que en algunos casos puede resistir la penetración, ya sea con un pene, con juguetes sexuales u otros objetos. Hay personas que el himen se les rompe hasta el momento en que tienen un parto, otras nacen directamente sin esta membrana, también hay casos donde se desgarra por accidente o al practicar algunos deportes (ciclismo, gimnasia, equitación, etc.). Entonces, ¿por qué hacer sentir a las personas con vulva que si se les rompe el himen valen menos? Tanto impacto tiene esta idea, que existen operaciones para reconstruir el himen, sí, a este proceso le llaman “himenoplastia” y así, cualquier persona tiene la posibilidad de “volver a ser virgen”.

Pero bueno, nada más para que chequen que yo, que soy una simple mortal, no pretendo convencerlxs de esto, aquí les comparto lo que dice la Organización Mundial de la Salud respecto a este horrible mito: “Virginidad no es un término médico ni científico, sino un concepto social, cultural y religioso que refleja la discriminación de género”.  Tal es el problema que esta creencia de la virginidad ha creado, que incluso este organismo internacional ha pedido a los Gobiernos de todo el mundo, que prohíban el “test de virginidad”, que es un examen ginecológico para  supuestamente determinar si una persona con vulva ya sea pequeña o adulta, ha tenido relaciones sexuales. Estos exámenes ginecológicos no respetan por ningún lado los derechos de las personas. Imaginen lo que un examen así significaría para alguien víctima de violación, prácticamente sería reproducir la agresión sexual, haciendo que la víctima reviva la experiencia y sufra nuevamente el trauma. Es real que para mucha gente existe aún esta tonta expectativa social que debe cumplirse y no contemplan lo perjudicial que puede ser, al final de cuentas, desinformación e ignorancia.

Por otra parte, si ser virgen significa nunca haber tenido relaciones sexuales con penetración, entonces, ¿dónde quedan el resto de las prácticas sexuales como el sexo oral, anal, la masturbación, el tribadismo, los masajes eróticos, etc.? O, ¿acaso no cuentan como sexo? Toda práctica sexual puede ser una primera vez, ya que cada experiencia sexual es única. Definitivamente, seguir haciendo eco de este mito limita las experiencias sexuales al coito y negamos que existen otras formas de intimidad que también conducen al placer. Por eso, busquemos educarnos sobre sexualidad para disfrutar de nuestros cuerpos y liberarnos de una vez y por todas de creencias prejuiciosas del pasado.

Por último, algo adicional que trae consigo este terrible mito es justamente la desvalorización que sufren algunas personas por su causa, puesto que creen haber “perdido algo” como si “ese algo” jamás fuera a recuperarse. De verdad, que sea la primera, la quinta, la centésima o milésima vez que una persona con vulva haya tenido alguna práctica sexual ¡NO implica que alguien vaya a perder nada!¡El valor de una persona no radica en si es virgen o no! Sencillamente, como seres humanos que somos, todxs tenemos derecho a explorar nuestra sexualidad, deseos, fantasías, cómo, cuándo, dónde, con quién o quiénes queramos, así que tengamos bien aprendido que ¡la virginidad NO existe! Es una creencia elaborada para controlar la sexualidad y meter miedos infundados que son puras patrañas.

Por lo tanto, mis queridxs meibis, como dueñxs que somos de nuestrxs cuerpos:

¡A decir que no al mito de la virginidad!

¡A educar a futuras generaciones libres de esta idea!

¡A disfrutar del placer sexual sin culpas ni remordimientos!

 

Por Marisela Nuñez, sexóloga de meibi.

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2 comentaris

Que gran manera de explicarlo. Felicidades a la Dra. Marisela.

Hugo marzo 24, 2022

Me parece un tema vital para lograr que las cosas cambien en la sociedad. Siento que este texto debe divulgarse por muchos canales para que facilite conversaciones con lxs adolescentes y que puedan tomar todas sus decisiones de una manera informada. Siempre hablemos con la verdad y dejemos de propagar mitos dañinos que lo único que hacen es estigmatizar y crear culpas inexistentes. Muy bien Marisela! Sigue abriendo los caminos para una mejor sociedad!

Alondra marzo 24, 2022

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